La imposibilidad de pagar alquiler, lleva a familias jóvenes a regresar con sus padres y se observan situaciones de hacinamiento.
Cintia Avila, vecina del sector, comentó que hay familias donde siete personas duermen en la misma habitación.
Avila, quien pertenece a un grupo de mujeres que debieron cerrar sus comedores comunitarios por falta de alimentos, comentó que lanzaron una campaña por abrigos ante las necesidades que se presentan en barrio Alberdi.
«En los barrios populares la realidad es cruel»
Así lo aseguro Mariela Brito, quien coordina un comedor en calle Limay, uno de los 10 espacios que tiene Libres de Sur.
La dirigente aseguró que todos los días llega gente nueva en busca de comida, garrafas y abrigos. «Hay frío y hambre», agregó.
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